La simpatía y seguimiento derivados en euforia por un equipo o una camiseta deportiva en encuentros globales, como el Campeonato Mundial de Futbol, es estimulada por el sentimiento de pertenencia a un país o a una nación, y dicha motivación podría derivar no sólo en el hecho de apostar, sino en ludopatía o trastorno del juego, consideró Miguel Ángel Medina Gutiérrez, académico de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.
“No hay duda que el Mundial provoca euforia, hay personas que segregan por un lado adrenalina –neurotransmisor que nos ayuda a estar atentos y emocionados–, así como dopamina, que nos hace sentir placer al estar haciendo tal o cual conducta, en este caso el gusto es disfrutar un evento de esta magnitud”, explicó.
En entrevista, abundó que, en el caso de México, la “gran mayoría de los aficionados se comporta de una manera nacionalista, otros tienen alguna esperanza, porque se han visto tantos intentos que ha tenido el representativo mexicano de avanzar y no lo ha logrado, entonces apuestan a favor o en contra de los países que muestran más consistencia al llegar a los mundiales como Brasil, Argentina, Alemania, España, por citar algunos”.
Al referirse a lo que ocurre al interior del organismo del aficionado apostador, mencionó que además de segregar dopamina y serotonina, se añade la adrenalina “de modo que en un momento dado esté preparado para arriesgar, y hay personas que les gusta el riesgo, representado por las apuestas”.
Si a esto le sumamos, en algunos casos, el consumo de alcohol o de alguna sustancia estimulante, en un momento dado provoca que la gente se sienta muy emocionada o excitada por el evento, y de cierta manera no esté tan consciente de sus actos.