A tres años del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador hay luces y sombras.

Luces por lo que se ha avanzado en materia de combate a la corrupción, reformas legales, economía estable (pese a la pandemia) y programas sociales que han logrado el empoderamiento de diversos sectores de la población.

Sin embargo, las sombras son los pendientes que deberán ser atendidos de aquí a lo que aún resta de la administración.

Hay mucho qué hacer en materia de seguridad, por ejemplo. Hay que resarcir muchos daños heredados de administraciones pasadas.

Lo preocupante es que muchas personas quisieran que el presidente resuelva solo todos los problemas, y en vez de recibir propuestas para coadyuvar en esta reconstrucción nacional, se escuchan voces que reclaman sin proponer. Críticas, insultos y cero aportes.

Este año servirá para tomar impulso y es momento de definiciones. No hay marcha atrás.

Se están sentando las bases para levantar a México de las ruinas. Es momento de apoyar o de continuar con posturas egoístas y resentimientos por los privilegios perdidos.

Es por México. La transformación será de la mano de todos y todas o no será.