«Oaxaca es parte fundamental del corazón indígena de México. Y esto significa mucho, significa otra cosmovisión con profundos valores», destaca Alejandro Calvillo, sociólogo y director de El Poder del Consumidor, asociación civil sin fines de lucro que trabaja en la defensa de tus derechos como consumidor.

De ese viaje brotaron estas palabras que luego plasmó en un artículo publicado por PopLab titulado «Viaje a Oaxaca».

«Cuando hablamos del alimento en la cultura indígena en nuestro país y en las culturas indígenas del resto del mundo, hablamos de un vínculo profundo con la tierra. Con los seres vivos que la habitan», menciona.

Refiere que hay una integración entre lo que se siembra, las hierbas silvestres que se recolectan, las semillas que se seleccionan e intercambian y los platillos que se preparan.

«Ese vínculo, esa integración entre la labor de los hombres y la de las mujeres es parte sustancial de la vida en comunidad, de la cultura».

Sin embargo, ese vínculo ha sido totalmente perdido en la actual civilización que se ha alejado de la tierra, y que ha desarticulado la vida en comunidad. Que ha educado a los individuos en la competencia, no en la colaboración, expresa.

Con el principio rector de la economía dominante de obtener la mayor ganancia en el menor tiempo posible, a la tierra se le ha explotado con grandes monocultivos y el uso intensivo de agroquímicos para abastecer un modelo de consumo de productos comestibles, a los que ya no deberíamos llamar alimentos. SON productos ultraprocesados que nos enferman.

Campaña

En este contexto se lanzó la campaña “Protege tu salud, protege el Planeta” en Oaxaca, donde existen múltiples expresiones de la resistencia cultural a esta civilización a través de muy diversas formas. Y una de ellas está en la alimentación, en el vínculo con la tierra, con las semillas, con las plantas. Con toda una cosmovisión indígena basada en la comunidad, la labor y la tierra.

Agrega que a pesar de la invasión de los productos ultraprocesados a todas las comunidades, al interior de las familias la resistencia está ahí a través de la cocina tradicional y lo que esta expresa en el mantenimiento de la diversidad de cultivos. De la diversidad enorme de tomates, maíces, frijoles, quelites, etc.

«Diversidad que es valorada por muchos centros de investigación de todo el mundo que han llegado a este territorio para recolectar y guardar en bancos de germoplasma estas semillas», indica Calvillo.

Dejar respuesta