El melanoma acral es un cáncer de piel que se manifiesta como una mancha irregular y oscura en palmas de manos, plantas de pies y bajo las uñas.
En México, la mitad de los diagnósticos de melanoma son de ese tipo. Aún se ignora mucho de él, pero Patricia Basurto Lozada, Carla Daniela Robles Espinosa y su equipo del Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH) de la UNAM, están cambiando el panorama con un estudio que se inició hace una década.
“Desconocemos sus causas y por ello este padecimiento no cuenta con tratamientos específicos. Se le ha investigado poco porque en Europa y Estados Unidos se considera raro por su baja incidencia”, señaló Patricia Basurto, doctorante en Ciencias Biológicas.
Por su parte, Daniela Robles, coordinadora del LIIGH, refirió que a partir de esta investigación se halló que uno de los genes principales que muta y favorece el desarrollo del tumor varía según la ascendencia o ancestría de la persona (europea, amerindia, africana, entre otras). Ello es clave para entender por qué la mayoría de las y los pacientes mexicanos no se benefician de las terapias existentes.
El trabajo Ancestry and somatic profile indicate acral melanoma origin and prognosis, publicado en la revista Nature, se realizó en conjunto con los institutos nacionales de Cancerología (INCan) y de Medicina Genómica de México, el Instituto Nacional de Cáncer de Brasil, el Instituto Wellcome Sanger (Cambridge, Inglaterra) y las universidades de Utah y Oxford. “La colaboración potenció algo que en las instituciones solas hubiera tardado años. El agrupamiento de personas y mentes facilitó el desarrollo del estudio”, dijo Héctor Martínez Saíd, subdirector de cirugía en el INCan.