El paso de la Copa del Mundo 2026 por la Ciudad de México proyecta una derrama económica nacional de entre 2 mil 500 y 4 mil millones de dólares.
Sin embargo, este flujo financiero no modificará la estimación de crecimiento económico del país, fijada en 1.3%.
De acuerdo con la Dra. Gabriela Andrea Luna Ruiz, académica en la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, el balance final para la capital apunta a un escenario de equilibrio entre los ingresos obtenidos y los costos logísticos.
A pesar de las expectativas de un arribo masivo de visitantes internacionales, la ocupación hotelera en la capital registra un incremento de apenas entre el 2% y el 6% en comparación con un verano regular. La Dra. Luna explicó que la plataforma Airbnb tampoco reportó un alza sustancial en sus reservas debido a que la FIFA liberó un exceso de habitaciones retenidas dos meses antes del evento, lo que presionó los precios al alza de forma anticipada.
La especialista detalló que los beneficios económicos se concentran fuertemente en las tres ciudades sede, donde la Ciudad de México absorbe el 54.4%, seguida por Guadalajara con el 20% y Monterrey con cerca del 18%. Esta derrama permea principalmente en el transporte, los servicios restauranteros y la hotelería de escala media y media-baja, beneficiando el consumo en corredores turísticos como el circuito Roma-Condesa.
El impacto positivo en los comercios contrasta con las complicaciones de movilidad para los habitantes de la Ciudad de México. La académica señaló que el torneo se ha manejado más como un gasto de relaciones públicas que como una inversión con legado a largo plazo. “En la ciudad no se mejoró nada de la movilidad. Lo que hacen es cerrar calles, cerrar avenidas principales y cerrar freeways”, afirmó la Dra. Luna Ruiz, al describir las afectaciones de cierres como el cerco de tres kilómetros en el Paseo de la Reforma.