Las barreras de movilidad en la Ciudad de México no solo se encuentran en la infraestructura vial, sino también en las limitaciones financieras de las familias para adquirir equipo ortopédico. Con una población de casi 500 mil capitalinos que viven con alguna limitación física, la falta de recursos para adquirir herramientas de movilidad agrava las condiciones de marginación. Esta problemática obliga a un porcentaje considerable de la población a permanecer en aislamiento residencial.
Para mitigar este rezago, las instalaciones de Elektra Insurgentes Sur sirvieron como centro de operaciones para el lanzamiento del programa de donación de sillas de ruedas de 2026. Esta iniciativa, coordinada entre Banco Azteca y el programa de vinculación social “A Quien Corresponda”, establece como meta distribuir 200 apoyos directos a familias de la capital del país durante el presente año.
Para los hogares de menores ingresos, el gasto que implica un aparato de estas características resulta prohibitivo. Organizaciones de asistencia social señalan que la imposibilidad de asumir este costo extraordinario afecta la calidad de vida de todo el núcleo familiar, ya que limita las oportunidades de desarrollo del individuo y aumenta la carga física de los cuidadores encargados de su traslado.
Responsabilidad corporativa y valor social directo
El esquema de distribución de estos apoyos se desmarca de las narrativas tradicionales de beneficencia. Durante el acto protocolario, el Dr. Alejandro Valenzuela del Río, presidente del Consejo de Administración de Banco Azteca y Azteca Servicios Financieros, puntualizó que esta acción representa un compromiso corporativo de reciprocidad con la comunidad, desvinculado de agendas político-partidistas.
“Banco Azteca se ha sumado a este esfuerzo y ahora estamos aquí para entregar 50 sillas a nuestros clientes, a quienes no tenemos forma de agradecerles esa cercanía con nosotros, pero es una forma de devolverles el agradecimiento cambiándoles la vida. Somos una organización que busca transformar y generar valor real para los mexicanos. Y en esta oportunidad, cambiar vidas nos suma a todos”, declaró Valenzuela del Río.
La directiva institucional sostiene que las empresas deben intervenir activamente en la resolución de problemáticas comunitarias mediante la aportación de soluciones tangibles que generen un impacto inmediato en el entorno urbano.
Continuidad y logística de distribución en la capital
La entrega de las primeras 50 unidades forma parte de una estrategia estructurada que contempla un calendario de cuatro etapas de distribución para los próximos meses. La coordinación con plataformas ciudadanas busca asegurar que los recursos se asignen según criterios rigurosos de necesidad socioeconómica, optimizando el alcance del programa.
El objetivo central del proyecto consiste en restituirles la autonomía física a los beneficiarios para facilitar su reintegración a las actividades comunitarias, educativas o económicas. Con este despliegue, la institución busca consolidar un modelo de responsabilidad social sustentado en indicadores de beneficio directo, promoviendo el libre tránsito e inclusión reales en las vialidades capitalinas.
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