Una industria como la del aguacate mexicano con un valor de mercado que ronda entre los 2 mil 500 y 2 mil 800 millones de dólares anuales al 2021, figura como una de las más sólidas en términos agrícolas a nivel nacional; sin embargo, ha requerido de bases y procesos integrales para garantizar el desenvolvimiento de sus cadenas de producción y exportación, precisa Luis Doporto Alejandre.

Suspensión, no afectó estructuralmente 

Cuestionado acerca de los retos por superar, luego de la suspensión que experimentó el también llamado “oro verde” en febrero pasado, el empresario señaló que el principal foco radica en tres apartados: seguridad, fortalecimiento de las cadenas bilaterales de suministro y producción sustentable.

“Una industria que genera más del 80% de la producción de aguacate en México y poco más de 50% de la producción mundial, por supuesto llama la atención, no solo de los grupos delictivos, sino también de la competencia de otros productos agrícolas; no obstante, en Michoacán se ha llevado a cabo un buen trabajo tanto en temas de calidad como de política, que han permitido al estado ser el único con certificación de exportación a Estados Unidos”. 

Por otro lado, Luis Doporto Alejandre agregó que el suceso derivado de las amenazas que recibió el inspector de la Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) y que terminó en una suspensión de siete días y pérdidas por 20 millones de dólares diarios para los productores de aguacate, fue bien atendido y canalizado por la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (Apeam).

“La Apeam demostró la relevancia que tiene una industria como la que representa, que es de alto valor económico para México y EE.UU. Con la creación de la Unidad de Investigación y Seguridad, se garantiza el trabajo y voluntad tanto de productores, distribuidores y autoridades con el Plan de Trabajo de Exportación de Aguacate hacia la Unión Americana”. 

Producción sustentable, tema a seguir 

De la misma forma, el empresario mexicano abordó el tema que significa la producción sostenible, el cual ha sido calificado por catedráticos e investigadores como una realidad urgente de modificar en la producción del aguacate michoacano.

“No considero que el impacto ambiental quede de lado, por el contrario, la industria aguacatera nacional ha demostrado gran compromiso al respecto, e incluso, la propia Apeam ha generado distintos mecanismos de certificación que contemplan criterios ambientales y de producción sustentable, porque no pasa desapercibido que el aguacate se cotiza cada vez más en el mercado norteamericano, asiático y europeo”.

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