La llegada de noviembre en México transforma los mercados en un verdadero espectáculo de colores y aromas, impulsado por la oferta de frutas propias de la temporada.
Entre celebraciones y cambios de clima, estos productos no solo forman parte de la cocina cotidiana y de las ofrendas por el Día de Muertos, sino que aportan nutrientes clave para la salud, especialmente útiles ante el descenso de las temperaturas.
Durante este mes, la variedad de frutas disponibles permite a las familias disfrutar de opciones frescas y versátiles para complementar sus platillos. Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, destacan la mandarina, la fresa, la guayaba, la zarzamora, la pera y el zapote, junto con la berenjena, que merece mención entre las hortalizas. Todas estas, además de estar en su mejor momento de calidad y sabor, representan una oportunidad para aprovechar precios y disponibilidad local.
La mandarina acapara la atención como uno de los frutos más clásicos de noviembre. Este cítrico, ampliamente consumido durante las festividades del Día de Muertos, es reconocido por su frescura y aroma. Las fresas, con una producción nacional de más de 550 mil toneladas, sobresalen por su versatilidad y dulzura; son ideales para incluir en múltiples recetas, desde postres hasta bebidas.