Pocos líderes empresariales han arraigado tanto en la cultura popular como Elon Musk, el ambicioso empresario que se ha convertido en una figura central de la cultura de Internet y ha amasado una fortuna que le ha convertido en el primer “billonario” del mundo.
En un momento en el que la preocupación por la desigualdad es mucha y la actitud del público hacia los ultrarricos se ha deteriorado, Musk ha logrado conservar un público fiel a pesar de su patrimonio neto estratosférico y sin tener la personalidad campechana que hizo que otros magnates, como Warren Buffett, cayeran en gracia a las masas.
Sus admiradores consideran que el estilo sin filtros de Musk forma parte de su atractivo, mientras sus críticos le han acusado de ejercer un poder similar al de un oligarca y han expresado su preocupación por la gobernanza de sus empresas y sus intervenciones políticas cada vez más partidistas.
Aun así, SpaceX –la gigantesca empresa de cohetes, satélites e inteligencia artificial que, junto con el fabricante de automóviles eléctricos Tesla, constituye el núcleo del imperio de Musk– fijó el jueves en 135 dólares por acción el precio de la mayor oferta pública inicial (OPI) de la historia de Estados Unidos, lo que convierte al fabricante de cohetes y naves espaciales de Elon Musk en una de las empresas más valiosas del mundo.
La OPI recaudó la cifra récord de 75 mil millones de dólares con la venta de 555.56 millones de acciones, lo que valora al proveedor de servicios espaciales, satelitales y de inteligencia artificial en 1.77 billones de dólares, un récord para una oferta inicial.
Fuente: La Jornada