Abarrotes, taquerías, cocinas económicas y todo tipo de comercio de proximidad podrían captar entre 8,500 y 10,000 millones de pesos durante la justa mundialista.
El potencial se explica por el aumento del consumo asociado a los encuentros deportivos y la llegada de visitantes nacionales y extranjeros.
Aprovechar esta oportunidad también implica enfrentar retos operativos y financieros. De acuerdo con Prontipagos, ecosistema de soluciones financieras y transaccionales para pequeños comercios, el éxito de los negocios dependerá de su capacidad para responder a una mayor demanda en un periodo relativamente corto.
Luis Ángel Almonte Durán, director general de la firma, señala que existen tres frentes clave para el comercio de proximidad: contar con liquidez suficiente para anticipar compras e inventarios, aceptar pagos digitales para evitar la pérdida de ventas y ofrecer servicios transaccionales que conviertan al establecimiento en un punto de conveniencia para residentes y visitantes.
“La temporada mundialista se jugará en la caja, en el inventario y en la capacidad de cobrar sin efectivo. Quien se prepare podrá transformar una temporada de alta demanda en crecimiento real”, afirma.